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Los Desinfectantes y su Rotación en Granjas de Postura

Una parte fundamental de la bioseguridad viene determinada por los procesos a realizar en el momento posterior a la salida de las aves de nuestras explotaciones como son la limpieza y desinfección.

La desinfección es la actividad que consiste en la eliminación o reducción de los microorganismos que infectan o pueden provocar una infección en las aves, mediante el uso de agentes físicos o químicos.

Factores Físicos: Dentro de estos factores se encuentran la concentración, temperatura y tiempo de acción de los desinfectantes.

Ejemplo: A una concentración fija si la temperatura decrece, el tiempo de exposición se debe incrementar.

Factores Químicos: Dentro de estos factores se encuentra el pH o potencial de hidrogeno que en el caso de los desinfectantes es importante para cambiar la carga iónica de la superficie de las bacterias.

Una de las medidas que se debe llevar a cabo es la de practicar adecuados protocolos de limpieza previa a la desinfección, para eliminar en lo posible ese biofilm que se ve favorecido por la existencia de materia orgánica. Esta limpieza se hará empleando un detergente neutro o alcalino; mediante un ataque químico retirar los restos de esta materia orgánica invisible que queda adherida a la superficie.

A la hora de elegir un buen desinfectante, tenemos que pensar en:

  1. Tipo de microorganismo que queremos eliminar.
  2. Las condiciones en que lo aplicaremos, temperatura, sistema de aplicación.
  3. Tipo de material a desinfectar.
  4. Características y espectro de acción del desinfectante.
  5. Si es corrosivo para los materiales o dañino para el operario.
  6. Efecto residual y si afecta al medio ambiente.

“Para que haya una correcta desinfección, primero tiene que existir una muy buena limpieza”

 Alrededor del 50% de las cepas de Salmonella aisladas a nivel de campo son capaces de producir biofilm y, por tanto; pueden ser 1,000 veces más resistentes a los desinfectantes, también las bacterias gram negativas suelen ser más resistentes que las gram positivas.

La eficacia de los desinfectantes depende principalmente de:   

  1. Sensibilidad del microorganismo.
  2. Concentración del desinfectante
  3. Tipo de desinfectante (cloro, iodo, Glutaraldehido, etc.)
  4. Tiempo de contacto.
  5. Dureza de agua.
  6. Presencia de materia orgánica.

Para asegurarnos de que estamos realizando una correcta desinfección, hemos de seguir los siguientes pasos:

  1. Lo primero es llevar a cabo una buena limpieza con detergentes adecuados.
  2. Seleccionar el desinfectante en función del agente que queremos destruir basándonos en el historial de la granja y la eficacia comprobada según las normas sanitarias de los diferentes desinfectantes y las condiciones en que se vaya a emplear.
  3. El desinfectante lo debemos de aplicar siguiendo las instrucciones, dosificaciones y tiempos de contacto recomendados por el fabricante, seguiremos las recomendaciones que aparezcan en la hoja de seguridad para hacer la aplicación de la forma correcta, tanto para nosotros como para los materiales y el medio ambiente.

Desinfectantes más conocidos según su potencia

Baja actividad: Formas vegetativas de bacteria y hongos.

  • Compuestos de amonio cuaternario: Cloruro de benzalconio.

Media actividad: Formas vegetativas de bacteria y hongos, bacterias ácido-resistentes (micobacterias), virus con cubierta lipídica.

  • Compuestos clorados: Cloro, Hipoclorito de sodio.
  • Compuestos yodados: Yodo, Yodóforos.
  • Alcoholes: Etanol.
  • Amonio cuaternario quinta generación.
  • Compuestos fenólicos: Fenol, cresoles, Bis-fenoles (Hexaclorofeno).

Alta actividad: Formas vegetativas de bacterias y hongos, bacterias ácido-resistentes (micobacterias), virus, esporas.

  • Aldehídos: Formaldehído, Glutaraldehído.
  • Ácido peracético.

(Fuente: Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria)

Después de todo lo anteriormente mencionado me surge la pregunta: ¿Necesito rotar el desinfectante?

Esta pregunta se la puede hacer el avicultor, especialmente conforme se concientizan de la necesidad de rotar otros productos que usan para el control de enfermedades para evitar que se desarrollen problemas de resistencia.

Está comprobado la necesidad responsable y comprensible de rotar los coccidiostatos y antibióticos en el sector avícola para evitar la resistencia en el desarrollo de las coccidias y bacterias. Lo mismo aplica para los desinfectantes utilizados para combatir las enfermedades virales y bacterianas.

Es de suma importancia siempre hacer pruebas bacteriológicas o de eficacia para determinar qué tipo de microorganismo es el que estamos enfrentando y poder escoger el mejor desinfectante para nuestra rotación y nuestra explotación.

Es importante llevar a cabo siempre una buena limpieza para destruir la materia orgánica y así evitar que los microorganismos formen ese Biofilm o protección contra los desinfectantes.

Criterio para hacer la rotación del desinfectante:

Es necesario evaluar periódicamente los protocolos de bioseguridad de la granja, es muy importante detectar a tiempo la presencia de nuevos agentes microbianos mutantes y/o comprobar frente a ellos la eficacia del desinfectante, así como frente a materia orgánica, agentes fungosos o virales para hacer los ajustes necesarios.

Y siempre recuerde: Mientras un desinfectante se está desempeñando eficazmente no procede su rotación.

 

 

 

 

 

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